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20.12.14

LISTAS 2013/2014 (II): Mejores discos

(Viene de aquí)

10 - Sidonie - Sierra y Canadá
    Recuerdo a la perfección dónde estaba la primera vez que escuché Sierra y Canadá, el single adelanto del elepé homónimo. Llovía y había sido melocotonazo apadrinado de Hoy empieza todo. Después de un mes de espera, esta especie de proyecto casi-conceptual se confirmó como un pedazo de disco de escuchar en bucle, de esas rara avis en las que no hace falta saltarse el-tema-de-mierda-que-molesta-en-mitad-de-la-cara-b. Por cierto, ojo a Hiroshima, Mi amor, quizá una de las baladas más deslumbrantemente sencillas y conmovedoras del indie español. No había visto un final semejante en un disco patrio desde el Vete con cuidado que cerraba Avería y Redención. Y de eso hace ya más de un lustro.



09 - London Grammar - If you wait

    Hay discos que se colonizan con paciencia, que hablan de universos extrañísimos que deben ser descifrados precisamente desde la mirada del turista curioso. Todos sabemos que London Grammar no sería nada sin Florence + The Machine, También sabemos cuál es la mayor de sus carencias: la falta de levedad, esa plomiza aura de seriedad que atraviesa todas sus piezas. Sin embargo, If you wait es un disco agradecido, que conoce sus márgenes y los integra sin tener que forzar ninguna pose. Es una propuesta extrañamente ajena a cualquier intento de domesticación, autónoma hasta lo sorprendente. Por eso es fácil volver a escuchar ciertos pasajes, y por eso sorprenden siempre tanto los remixes y las reinterpretaciones: se trata de un medido espacio de experimentación.



08 - Anoushka Shankar - Traces of you

    Algún día tendré que escribir un posts sobre los elepés de duelo, uno de los géneros menos pensados de la música contemporánea. Discos que giran en torno a la muerte, que reflexionan sobre la ausencia de un ser querido y que, de alguna manera, se convierten en un potente mausoleo sonoro. Anoushka ha vivido siempre a la sombra de su padre Ravi y de su hermanastra Norah Jones, y sin embargo, hay algo en este plástico que les supera y les fusiona a ambos. The sun won´t set, por ejemplo, es la fusión más perfecta de pop y sitar que escuchábamos desde Harrison, una especie de pórtico fúnebre delicioso. Lo mismo se puede decir de Indian Summer, el tercer corte de la cara a, un auténtico crescendo monumental que parece elevarse más y más en cada compás. Si ustedes me permiten decirlo, la Deutsche Grammophon edita cada año mejor.



07 - The national - Trouble will find me

    Me costó entrar en Trouble will find me. Los extraños ritmos de la percusión de I should live in salt y Demons me descolocaron, el trallazo de Sea of love se me hacía ingobernable. Sin embargo, tras verles en directo, comprendí que era yo el que estaba escuchando mal el elepé, que lo estaba intentando domesticar cuando todo era una cuestión de fuego y rabia. De pronto comprendí también que muchas de las cosas que había experimentado en los últimos meses estaban colapsadas en la forma de Fireproof y de I need my girl: esas dos canciones me pertenecían, me conocían en lo íntimo, me miraban fijamente. A partir de ahí, mi relación con la música del grupo ha ido creciendo, convirtiéndose en una referencia casi constante. Y por otra parte... ¿no les parece que la portada es maravillosa?


06 - Oso Leone - Mokragora

    De nuevo, un disco patrio. El primer plástico de Oso Leone era un pedazo de propuesta a bocajarro. Su segundo disparo ha sido mucho más contundente y se ha internado en un territorio todavía más estimulante. Ya se ha escrito mucho sobre su uso del silencio y su capacidad para generar una atmósfera única. A mi me gustaría añadir algo más a propósito de su sinceridad y la inteligencia con la que han ordenado sus intenciones. Están creando un sonido único que además atraviesa al que lo escucha y amenaza con convertirse en una referencia de la historia del pop español. Alçaria, por ejemplo, es una de esas canciones que, escuchadas en directo y en una buena atmósfera, ponen sobre el tapete que en la actualidad, simple y llanamente, nadie está llegando tan lejos en este país.

05 - Lavinia Meijer - Passaggio

    Voy a empezar diciendo una barbaridad. Creo que la interpretación que la Meijer realizó hace unos años sobre las Metamorphosis de Glass es todavía mejor que la original. De hecho, creo que la reina del arpa ha iniciado un proceso de relectura de una cierta música contemporánea en la que el proyecto de Einaudi no es apenas sino un segundo o un tercer paso. Meijer amenazaba con convertirse en una de esas horribles intérpretes que masacraban a Bach o a Haendel en versiones soft para hilos musicales. De pronto parece haberse zafado de todo eso para hacer realmente que su instrumento sea testigo de los temblores de un paisaje sonoro que pertenece únicamente a nuestro tiempo, a nuestro lugar. Extrae una hermosura impresionante en cada uno de los detalles de Einaudi, piensa con inteligencia cada fragmento, destila elegancia, sobriedad y rigor a partes iguales.

04 - St. Vincent - St. Vincent

    Ustedes ya lo saben: estoy profundamente enamorado de St. Vincent. Cada vez que la he visto en directo me ha parecido asistir a una suerte de rito ancestral, sexual, tremendamente poderoso y excitante. En sus anteriores trabajos parecía una niña adorable poseída por una guitarra eléctrica. En su último disco, la niña se ha convertido en una suerte de diosa alienígena entre la frigidez y el exorcismo más violento. Algo se ha roto en el interior de Annie Clark y ha devenido en furia femenina imparable. ¿De dónde ha salido su nuevo sonido? ¿Qué clase de terror traumático la llevó a convertir sus giras en pequeñas performances terribles, robóticas, apocalípticas? Cada vez que la diosa/St. Vicent rasguea la guitarra o pega berridos frente al micro parece que el mundo está a punto de rasgarse por la mitad, y lo que es mejor, nos hace desearlo. Un disco que es, en cierta manera, el punto de encuentro entre el zeitgeist y nuestro deseo.


03 - Alt-J - This is all yours

    Como ocurre con el siguiente elepé, This is all yours es uno de esos discos que parecía que iba a arrasar en los Tops del 2014 y que luego, quizá por miedito crítico o por envidia o por incomprensión, se ha quedado extrañamente reducido a la nada. Sin embargo, su capacidad para proponer escenas sugerentes y surrealistas, la delicada manera en la que fagocita tradiciones y las pasa por su turmix de moderneo descarado convierten esto en una suerte de Crítica de la Razón Hipster. No es para menos: Miley Cyrus y extrañas referencias japonesas comparten espacio en una suerte de jardín zen del siglo XXII. Un tema como Hunger of the pine puede, por derecho, inscribirse en lo mejor del 2014 con creces.


02 - The Black Keys - Turn Blue

    Si antes hablaba de los discos de duelo, ahora me saco de la manga otra etiqueta todavía mejor: los discos de crisis. Discos oscurecidos, hostiles, discos de que-te-den-por-culo, discos-angustia. The Black Keys solían gustar a todo el mundo porque eran inocentes y su música podía ser coreada por grandes estadios sin que nadie entrara en pánico. Turn Blue ha sido otra cosa bien distinta: la crónica de un divorcio, de una declaración de odio, de un desgarro. No es un disco amable, ni tiene apenas luz, por mucho que parezca que sus canciones pueden sonar de fondo en cualquier fiesta de gafapastas como el que esto suscribe. En realidad -tómese como ejemplo las apoteósicas Weight of Love y In our Prime-, los temas de este plástico se escuchan mucho mejor en solitario, entrada la noche, con los puños apretados. No es de extrañar que la crítica internacional lo quisiera lanzar a la hoguera: hay demasiado dolor ahí dentro como para no comprometerse con lo que queda planteado.


01 - Arcade Fire - Reflektor

    Tomo aire.
    Una simple anécdota. Reflektor fue un disco capaz de hacerme escribir poesía después de prácticamente cinco años sin haber hilado un verso. Ocurrió sin poder controlarlo: me senté delante del ordenador, abrí un fichero en blanco al que bauticé como ORFEO.doc y me puse a escribir. Una página, otra página, toda la rabia. Creo de aquello salió algo bueno, pero francamente, siento un pánico visceral de enseñárselo a nadie.
(Por otra parte, ya saben lo que decía Lacan sobre las cartas y su destino)
     Sé que Reflektor no es el mejor disco de Arcade Fire. No comparto la producción de James Murphy, hay temas flojos. Pero joder: tiene canciones que son simplemente necesarias, canciones que no he podido dejar de escuchar en estos dos años y que me acompañan siempre que escribo, o que conduzco, o que pienso: Reflektor, Normal Person, Joan of Arc, Afterlife. Tengo fragmentos de ciertas letras diseminados en artículos de investigación, conferencias, críticas. De alguna manera, me ha ayudado a pensar, me ha invitado a volver al cine de Marcel Camus para maravillarme, me ha dado cosas importantes.
    Claro que no es Funeral ni tiene un tema como Wake Up. Pero es una pieza valiente, contradictoria, exhibicionista, divertida, un existencialismo de carnaval, una heroicidad de chichinabo, una alegre celebración de la vida en el horizonte de la muerte. Y eso, en cierta medida, es todo lo que a veces se necesita para empezar a levantar un pensamiento.


18.12.14

LISTAS 2013/2014 (I): Mejores discos

    Así es, amigos, ya estamos a 18 de Diciembre y vamos a encarar la recta final del año con las sacrosantas y siempre necesarias listas de lo mejor de lo mejor. Como los fans más fieles del cotarro se dieron cuenta, el año pasado no hubo lista, así que este año vamos a hacer doblete y a poner en conjunto los mejores titulazos, en rigurosísimo orden de preferencia, de los sonidos que más se han deslizado por las agujas del vinilo de El séptimo sello.

   Como todos los años, nos alejamos y nos acercamos al poserísmo aplicado: aquí no están ni The war on drugs ni Run the Jewels, pero hay suficiente gafapasteo como para hacer llorar a La Figura Laica y Multicultural que Lenore Ha Puesto En Su Salón Para Celebrar La Navidad. Vamos a ello:

20. Dos epés ex-aequo: Jerome LOL (Deleted/Fool) y Lía Pamina
    Jerome LOL y Lía Pamina han sido dos de mis grandes apuestas en el 2014. Apenas un puñado de canciones que prometen unos elepés en el futuro que quitan el hipo. El primero es un futuro que se me hace incomprensible pero que me pone mogollón, y la segunda es un pasado en el que me siento cómodo y que está lleno de sentido. Para chuparse los dedos.



19. Ryan Adams - Ryan Adams

    Amamos ciertos discos porque nos recuerdan, de alguna manera, a ciertas personas. El disco de Ryan Adams es toda esa interpretación inteligente de un mundo de rock noventero sin complejos con el que me ha intentado lavar sin éxito el cerebro varias veces Marc Torres. Si superan ustedes sus fobias y admiten un momento revival inteligente y un buen compañero que no les incrimine por haber envejecido, haber aceptado un trabajo que no querían, haber engordado y haber perdido pelo, este es su disco.


18. Blood Orange - Cupid Deluxe

 Vale que la portada no es precisamente ese paradigma de elegancia y estilo que hubiéramos soñado, pero si son capaces de sacar el vinilo con los ojos cerrados, descubrirán un universo bailongo y lleno de temazos de esos de mover el bullarengue sin complejos. Un tema como Uncle ACE es capaz de resucitar a los muertos de su cementerio más cercano.



17. Sarah Neufeld - Hero Brother

La Neufeld siempre me ha parecido la heroína de un libro que está por escribir. Niña superdotada en el laberinto de los Arcade Fire, prodigio de sensibilidad y de potencia, los que la hemos visto en directo sabemos que es una de esas mujeres de rompe y rasga por las que entregaríamos gustosos todo nuestro universo. No hay más que escuchar la manera en la que despliega el sonido en los primeros compases de Hero Brother -el tema que, con toda justicia, da nombre al disco- para caer rendido ante la que, salvo que ustedes me digan lo contrario, es la violinista más talentosa del pop sus aledaños experimentales.



16. Leonard Cohen - Popular Problems

La verdad es que el nuevo disco de Leonard Cohen no ha importado a nadie o a casi nadie. Este año le ha tocado recibir palos por aquello de haberse aliado con Patrick Leonard y, para colmo, ofrecer la que sin duda es la peor portada de todo el año. Eso sí, si dejamos a un lado estos problemillas, temas como Nevermind o A street no tienen nada que envidiar al Cohen de los grandes elepés de finales de los ochenta. Ciertamente, no hay ni una sombra de originalidad en su disco, pero oigan, es una casa en la que refugiarse cuando hay tormenta. Lo que no es poco.



15. Pink Floyd - The Endless River

Ni un duro daba yo por este disco. El Louder than words me pareció horrendo, y el clip promocional digno de frenopático kitsch o sueño húmedo de maruja tea-party. Ahora bien, hay al menos dos chispazos monumentales: los tres primeros temas de la cara dos y el Autumn´68. Poca broma con la resurrección de un Wright arrojándose con todas sus fuerzas contra su propio sonido. Como completista de la banda, me duele pensar en los cincuenta pavos que me va a costar el plástico en cuestión, pero amigos, esos quince o veinte minutos son lo suficientemente fuertes como para defender la existencia de este bootleg oficial y lujoso. Como una furcia del partido republicano, vamos.


14. Disclosure - Settle

En sus primeras escuchas, lo de Disclosure no me había llamado excesivamente la atención. Luego Manu Sánchez se volvió loco y empezó por mandar a todos los grupos de whassap que compartimos fragmentos del Help me lose my mind y ahí tuvimos que hacerle caso. Si Chvrches no está en esta lista -que podría/debería estar- es porque el conjunto global de su elepé no es tan elegantemente coherente como el de Settle, con su cuidadísimo collages de patrones sonoros y referencias dispares, capaz de satisfacer al pastillero sueco más enchufado de todo el Primavera Sound y a los sacerdotes de la electrónica de altos vuelos.


13. Julio de la Rosa - Pequeños trastornos sin importancia

La primera vez que escuché Colecciono sabotajes me sentí como si hubiera metido los dedos en un enchufe. Lo de Julio de la Rosa es de otro planeta, por su inteligencia, por su cinismo y por su saber disparar a matar con toda la elegancia del mundo. Muy por encima que otros autoproclamados cantautores indies (me morderé la lengua), hace su trabajo con profesionalidad, certeza y rigor. Y además está la ternura de Un corazón lleno de escombros, o el pedazo de gira que se marcó, o la música fantástica que ha compuesto para La isla mínima. Julio, no te merecemos.


12. Caribou - Our Love

A Our love sólo se le puede poner una única pega: no tiene un temazo como Odessa. A cambio, nos ha traído uno de los singles del año -el portentoso Can´t do without you- y la promesa de una gira española ante la que no podemos esperar más. Caribou molan la vida y son de ese tipo de bandas currantes que piensan antes de hacer un movimiento y se ganan el respeto de la concurrencia. En las listas internacionales de la cosa ha quedado muy cerquita de la pole: si no le han dado el oro es, sin duda, porque no tienen la necesidad de crear personajes y llenar megas de papel couchéspotifero. Ya está. Ya lo he dicho.


11. I am Dive - Wolves

Lo de I am Dive es de otro planeta. Tienen uno de los directos más íntimos y estimulantes del panorama patrio, trabajan con mimo cada uno de los sonidos que componen sus canciones, parecen al mismo tiempo artesanos y arquitectos, monjes del siglo XXIII, notas a pie de página de un mundo que no se para lo suficiente a escuchar su trabajo. Les conocí en el Deleste, en uno de esos conciertos a primera hora a los que nunca me acompañan los amigos, y automáticamente supe que tenía que dedicarme algún tiempo a reflexionar sobre lo que hacían. Wolves mejora incluso a su fantástico anterior trabajo y nos hace pensar que, definitivamente, Foehn records es una de las mejores disqueras de nuestro país.


22.12.12

LISTAS 2012: Mejores discos (y III)

(Viene de aquí y de aquí)

03. Bat for Lashes - The haunted man
   Natasha Khan como el reverso preciso y casi doloroso de Lana del Rey. Egocéntrica, calculadora, minuciosa, a medio camino entre la artista insoportable y la musa que podría destrozar tu existencia entera en dos acordes. Natasha Khan como el límite mismo del sistema, más depurada en las letras que en Two Suns y con unos arreglos que podrían marcar historia, al mismo tiempo sutiles y deliciosos. The haunted man lo tiene casi todo: un uso inteligente de la orquestación, samplers que acompañan con precisión, momentos de calma y momentos de tenue y digerible experimentación. Puede escucharse a cualquier hora y casi con cualquier excusa. Su single de presentación, Laura, aparecerá con toda seguridad en la lista de las mejores canciones del año. En el otro lado del espejo, dos temazos de venirse arriba como All your gold y Rest your head que merecerían un análisis detallado en cualquier libro de historia pop del siglo XXI -véase, por ejemplo, la manera en la que se disponen los instrumentos en el crescendo de All your gold hasta desembocar en un portentoso y pegadizo estribillo. Grande Khan, siempre a sus pies.


 02. Dominique A - Vers les lueurs
    La serenidad de uno de los nombres más grandes. La calma del artesano que enhebra cada canción con una precisión y un cariño desarmante. El extraño truco de magia para hacer convivir la coherencia de veinte años encima de los escenarios con un cuarteto de viento que dialoga en cada tema con una banda de rock. No hace falta aspaviento alguno. Simplemente, cuidar las canciones, acariciar las armonías, defender cosas importantes en las letras. En la última página de la Moleskine que terminé en 2012 se puede ver la fotografía en blanco y negro de una mujer anónima semidesnuda muerta hace ya casi cinco o seis décadas y abajo, escrito en un trazo rápido, simplemente, Rendez-nous la lumière. Ahí está casi todo lo que me interesa. Es impresionante escuchar un disco que está literalmente vivo, que trepa por las paredes de la estancia y se impone en el espacio invadiéndolo todo, conquistándolo todo. La música como alternativa a lo inhabitable y como anclaje para una existencia imaginada, una existencia posible en cada surco del vinilo. Hay que ser un genio para levantar una canción tan enorme como Le convoi: 9 minutos y 37 segundos de estremecimiento puro que crece, emerge desde el interior de una batería sugerida, y de pronto, estalla en un clímax cataclísmico y emocionante, un torbellino de notas que se imponen, se clavan en la nada, extraños asideros. Lo de Dominique A siempre ha sido de otro planeta, pero este trabajo es sencillamente prodigioso.


01. Matt Elliott - The broken man
    Los que me conocen saben que mi relación con Matt Elliott es casi enfermiza. Siempre he dicho que me gustaría escribir textos que funcionaran en el lector como siento que funcionan sus canciones. De hecho, reconozco que ha influído en mi manera comunicar y de pensar mucho más que otros grandes autores que suelo citar, casi obligatoriamente, en los artículos de investigación. La música de Elliott es todo lo que he llevado dentro en 2012, y The broken man, en más de un sentido, mi hoja de ruta. Su gira por España ha sido uno de los acontecimientos definitivos del año, aunque en el primer concierto al que asistí en Madrid apenas fuera consciente de su alcance. ¿Desde dónde crea, construye, sugiere, Matt Elliott? ¿Qué tipo de extraño ritual autodestructivo realiza para generar ese tipo de paisajes sonoros? ¿Es un personaje extremo inexistente que el tipo se ha montado o, por el contrario, podría ser el heredero sonoro de Eustache? ¿Es capaz Matt Elliott de gestionar realmente semejantes cantidades de dolor o, por el contrario, simplemente proyecta su intuición sobre la angustia hacia los demás? The broken man es un disco depurado, concreto, alejado de los fascinantes delirios fúnebres que habían punteado la trilogía de las Songs. Pero a su vez es un disco exigente, hermético. El nuevo paso estilístico de Elliott se construye en torno a un single portentoso y fácilmente asumible por sus seguidores -Dust, flesh and bones- que de pronto deriva hacia dos odiseas sonoras gélidas -impresionante ese temazo titulado nada menos que If Anyone Tells Me: It’s Better to Have Loved and Lost Than to Never Have Loved at All; I Will Stab Them in the Face- y un racimo de temas interesantísmos de menor duración. Concretamente, This is for tiene quizá la mejor letra del disco, y a su vez, es una suerte de compromiso tácito entre el oyente y el propio Elliott. The broken man debe escucharse con cuidado, en los momentos apropiados, sin forzar el alma. Debe acompañar las lecturas, los paseos por las ciudades, los cigarrillos, las confesiones. Debe escucharse varias veces, íntimamente, escucharse de verdad y en la verdad. Sentarse en el atardecer y escuchar. Y entonces, si la luz es la adecuada, si el alma está presta aunque la carne sea débil, si somos capaces de echarle un par de huevos y estar a la altura del texto, entonces, ya digo, la música puede arrasarlo todo.

17.12.12

LISTAS 2012: Mejores discos (II)

(Viene de aquí)

10. Twin Shadow - Confess
    Pese a la opinión general de la crítica, Confess es mucho más que el hit Five Seconds. Por encima incluso del prometedor Forget, el segundo disco de la formación capitaneada por el ínclito George Lewis Jr. es un gustazo de pop bien realizado, agradable desde la primera escucha, coherente y de melodías precisas y profesionalmente trazadas. Temas como el muy meritorio Run my heart, el potente Patient o el pegadizo When the movie´s over configuran un trabajo cerrado, con algún altibajo, una cierta tendencia a la llantina pop bien temperada y un puntazo de elegancia ocasional que te pilla moviendo las caderas.

Confess

09. The Raveonettes - Observator
    Parecía imposible superar el Raven in the grave que los chicos de Dinamarca habían propuesto hace apenas un año, pero en nada aterrizó este Observator y nos dejó con la boca abierta. Fieles a un estilo que siguen depurando sin aburrir, eternos adolescentes entre el ruido y la ñoñipoesía más descarada, los Raveonettes fascinan por la contundencia que le otorgan a cada tema. El arranque de Young and cold, la primera canción del disco, marca una manera de entender la armonía vocal y un poder rítmico que mantienen, corte tras corte, sin despeinarse. El sugerente juego de She Owns the streets o ese subidón final titulado Till the end muestran las infinitas caras de esta formación bipolar, neurótica, deliciosa.

Observator

08. Frida Laponia - Pacas go Downtown
    Pese a quien pese, Fernández Mallo se cuela en todos los saraos y prende fuego a todas las tracas. Su aproximación a la música -en un disco al alimón con Joan Feliu Sastre que se puede descargar gratuitamente aquí- debe entenderse como un paso más en su inmenso proyecto multidisciplinar, más cercano a su reciente postpoemario Antibiótico que a cualquier otro disco propuesto en 2012. Sin embargo, Pacas go Dowtown no es un eslabón más en el abismo-Nocilla, sino una valiente propuesta experimental que airea sus carencias y esconde toneladas de angustia y humor, además de un inmenso talento en las letras -véase la épica Let me drop everything o ese disparo a bocajarro viscoso titulado La línea azul. 

Pacas Go Downtown


07. Lana del Rey - Born to die
    Ya defendí en su momento el disco debut de la alienígena Hype por antonomasia. También tengo pendiente un texto para una conocida revista del mundillo que saldrá en breve y del que daré cumplida cuenta en este espacio. Sin embargo, adelanto rápidamente: Lana del Rey me ha dado de qué escribir y de qué discutir apasionadamente con propios y extraños. Tiene tantas carencias que resulta casi descabellado amarla, pero también tiene una extraña cualidad misteriosa que hizo que nos fascinara en su nacimiento y que no la despreciáramos demasiado en los impresionantes batacazos que se ha metido últimamente -pienso, en concreto, en su desnudo en GQ y su vergonzante campaña para H&M, convertida en aburrida y gris lumpenpolilladelamoraleja. Born to die, en cualquier caso, es un discazo.

Born to die

06. Bobby Womack - The bravest man in the universe
    Recién emergido de un cáncer, Womack resucita por enésima vez con un disco intachable y emocionante de una exquisitez en la producción que quita el hipo. Superviviente de sí mismo, The bravest man in the universe arranca con un aullido soul que pone los pelos de punta y explora infinitos terrotorios en cada corte. Es posible saltar de los sesenta al siglo XXII sin desplomarse ni perder la compostura. Lo que en otros veteranos hubiera resultado ridículo, en Womack parece el proceso natural de un genio inagotable que puede convencer hasta a la muerte misma de que le deje grabar dos, tres, cuatro tomas más. Probablemente, ningún otro disco del 2012 tiene unos arreglos tan majestuosos, una conexión tan potente entre la verdad y la elegancia. Lo de Womack es de otro planeta.

The bravest man in the universe

05. Franco Battiato - Apriti Sesamo
    Battiato dibujado por Battiato en unas cuerdas eléctricas jugando a ser la máscara de Battiato superándose a sí mismo con su brújula estropeada a medio camino entre el cosmos y el gesto desnudo de los buenos amantes. Battiato en el espejo de un Manlio Sgalambro que con 88 años ha escrito algunas de sus mejores letras, un fogonazo total que yo no sentía desde Dieci Stratagemmi y que retorna con todo lo aprendido en un puñado de temas que nada tiene que envidiar al Battiato Superestrella del Nómadas o del Fisiognomía. En cierto sentido, Battiato reconstruye al BattiatoPop con aires del BattiatoEterno y sin caer en el círculo de las repeticiones en las que Battiato nunca ha caído.

Apriti sesamo

04. Silence - Musical Accompaniment for the End of the World (Songs for Two Pianos, Tactful Synths and Voice)
    No lo busquen en el Spotify ni en el emule. Silence no aparecerá en ninguna lista del 2012. Sin embargo, si pulsan este enlace y escuchan el puñado de temas que encierra este discazo descubrirán la formación más conmovedora, hermosa, delicada y potente de Eslovenia. Y créanme, no se trata de la típica pose indie -oh, ¿no has escuchado nada de la escena eslovena?- sino de una pasión total que puede atraparles en lo íntimo, sorprenderles en el inteligentísimo uso de atmósferas, hablarles en susurro de un mundo que conocen, aunque casi nunca encuentren las palabras para hablar de él. Silence nos arrasó con Baroque de The passion of the cold -probablemente la mejor partitura específicamente compuesta para teatro en las últimas décadas- y su nuevo disco nos ha recordado una vez más lo que son: el milagro de una Europa inteligente, sofisticada, emocionalmente perfecta, el milagro de la Europa posible.

Musical Accompaniment for the End of the World

(y en nada, el TOP 3...)

15.12.12

LISTAS 2012: Mejores discos (I)

    Va por delante: las listas que pienso ir desgranando de aquí a final de año NO SON EXHAUSTIVAS ni UNIVERSALES. Ustedes, lectores inteligentes, ya lo saben. Tampoco pretenden fardar de conocimiento musical/cinéfilo. Son un mal vicio, una fea costumbre, que ustedes pueden compartir o no. Hacer listas me divierte, de igual manera que a otros les divierte el patinaje artístico, la vida íntima de los coleópteros o seguir una ideología política. Todos tenemos -y merecemos- pequeños placeres de andar por casa. Así que... ¿por qué no empezar con un poco de música?

18. The XX - Coexist
    Debo ser sincero. Durante las dos primeras semanas no soporté Coexist. Me sentí defraudado, dolido, traicionado, y publiqué algunos tuits al respecto. Aquello no era su XX (2009), ni el discazo que nos había prometido la Rockdelux. Ni siquiera había un temazo de esos que hacen temblar las paredes, del palo de Crystalised. Sin embargo, allá por Septiembre me encontré conduciendo de noche, realizando un viaje largo por carreteras apenas transitadas, y entonces descubrí Coexist. Me perdí en sus juegos, en esa suerte de ambiente brumoso que no se decide a despegar, comprendí que su fuerte era, precisamente, su indefinición, su ser-líquido. No tengo intención de abandonarlo.
Coexist

17. Purity Ring - Shrines
    La primera vez que escuché Belispeak, su single de presentación, supe que Purity Ring iban a colarse en mi vida. Guardaban en su interior un eco ochentero que no se quedaba en el pastiche al estilo Kavinsky, sino que se deslizaba hacia un estribillo portentoso. Quedaba la duda del millón de dólares: ¿Estaría el resto del disco a la altura? Se desplegó el misterio y nos llevamos una alegría: electro-pop inteligente sin demasiadas deudas, capaz de sugerir y jugar entre la ingenuidad y la disonancia (escúchese Saltkin, por ejemplo).
Shrines

16. Swans - The seer
    Todos los años, Angel María Garcia Martiartu me hace un regalo. El año pasado fue el descubrimiento de Alvarius B., y este año le han tocado los Swans. Si en 2012 se acaba el mundo, The seer sería su banda sonora. El material sonoro no puede apenas describirse: es una espiral hacia la oscuridad, una fuga total de sonido que repta hacia los pulmones y los encharca, la psicósis bien temperada, la nana siniestra del siglo XX. Las canciones son aliens rizomáticos que se hacen los dormidos o que sueñan con paisajes industriales abandonados. Más lyncheanos que Lynch, vomitan dos pedazo de discos que son a la vez un taladro y una Biblia en llamas. No se lo pierdan. Aunque quizá deban tomar aire primero.
The seer

15. St. Vincent + David Byrne - Love this giant
    Una de las cosas que no termino de entender es cómo Love this giant apenas ha pasado de puntillas por las listas mayoritarias de los mejores discos del año. Mi teoría es que no se ha escuchado lo suficiente, con la atención que merece un tapiz de sonidos y sugerencias simplemente perfecto. A Love this giant hay que meterle horas, perderse entre los temas, disfrutar del complejo proceso de construcción que encierra. De entrada, mi amor incondicional por St. Vincent y mi admiración ciega por Byrne ya presagiaban que el disco me iba a atrapar: después llegaron esos trabajos vocales de ingeniería y detalle fino, el sentido del humor, el cariño que desprende cada tema. No le han perdonado su inteligencia, su falsa levedad, su ser auténticamente diferente a las modas de lo indie. Igual es eso.
Love this giant

14. Julia Holter - Ekstasis
    Ver a la Holter en directo ha sido una de las experiencias más potentes de este 2012. A medio camino entre la mística iluminada y la muñeca rota, parapetada tras un teclado inmenso, frágil y divertida, canalla y exquisita, era imposible no enamorarse un poco. Es cierto que el disco no alcanza la potencia de su directo, pero temas como Four Gardens o Moni Mon Amie trazan siluetas en el espacio y sugieren interiores más deudores de la pintura romántica que del Instagram. Sólo por eso merece la pena sumergirse en un disco que es un pozo de agua helada en el que extrañas luces del atardecer acarician pieles desnudas.
Ekstasis

13. Crystal Castles - III
    Maestros del ruido electrónico en estado puro, disco tras disco, Crystal Castles se permiten el lujo de hacer lo que les viene en gana. Parecen adoptar un enfoque más cercano a la violencia dirigida hacia el interior que en anteriores trabajos, suenan menos lúdicos, menos festivaleros. Por momentos se detectan extraños ecos, como escrituras extremas del Halcyon and on and on de Orbital, o perversas autocitas. El mayor logro de III es crear una verdadera crítica del sujeto postmo con tintes electros. Se añora esa faceta un poco más asequible que se sugirió en el brutal Not in love que firmaron junto a Robert Smith, pero ya se sabe que el artista es escandalosamente libre y no se debe sino a su propia voluntad. Y Cristal Castles tienen auténtica voluntad de poder vestida de electro -véase la fabulosa Violent youth- que puede horrorizar o fascinar al personal a partes iguales. Pero son ellos, auténticos en su coqueteo con lo Hype, y por eso les amamos.
III

12. Antony & The Johnsons - Cut the world
    En el otro extremo del discurso, Antony y ese pedazo de directo con orquesta que sacó allá por finales de verano. En paralelo a otro producto de corte similar que se me ha quedado fuera de la lista (el Live Blood de Peter Gabriel, notable pero algo menos logrado), Antony ha realizado un uso inteligente y coherente de la orquesta sinfónica de turno, sin caer en los delirios habituales en este tipo de propuestas. Brutales revisitas de Kiss my name y I fell in love with a dead boy, monólogos paganos descabellados y reivindicables, aullido y carcajada, lo cierto es que Hegarty es un crack total y un tipo auténtico con el que yo me iría de cañas sin dudarlo. Una pena que en el setlist se quede fuera Hope there´s someone. ¿Que está más vista que el tebeo y es poco indie, poco underground reivindicarla a estas alturas? ¿Y qué?
Cut the world

11. Los evangelistas - Homenaje a Enrique Morente
    Mi deuda con el Omega. Mi deuda con Morente. Porque se puede aprender de los discos, y porque algunos discos están más allá de la Historia y se convierten en Escrituras Totales. Los evangelistas no han llegado hasta el Omega, pero han realizado una aproximación valiente, sólida y compleja al universo del difunto. Sus disparos no gustará a los puristas -¿de quién? ¿de cuál de todos los infinitos Morentes que hay en cada uno de sus discos?-, pero tengo la impresion de que Jota & Company ejercen como auténtica Voz del Pueblo al ponernos de rodillas ante el ídolo de Granada en una eucaristía laica y musical de comunión con un misticismo que no es ni español, ni andalúz, ni local, ni global. Morente era una hoguera y Los Evangelistas han convertido sus pavesas en epifanía planetaria. Lo que no es poco.
Homenaje a Enrique Morente
To be continued...