13.10.12

"Keyhole" de Guy Maddin

Guy Maddin

Punto de partida:
Teorías de Linda Williams: Concepto de body genres: Películas que exigen una respuesta física concreta del espectador. Es el cuerpo el que mira la cinta. La recepción del texto depende de lo que el cuerpo emite, de su dolor, de su angustia principalmente física. La cinta emite un estímulo que el cuerpo convierte en reacción física/química concreta: una lágrima, una erección, circulación de la sangre.

Guy Maddin


Habitación #01:
Mi cuerpo mantiene una extraña relación con las cintas de Guy Maddin.
Por ejemplo: ardor de estómago, sensación de angustia, dificultad para respirar.
Mi cuerpo se somete frente a la cámara de Maddin, se somete a una deslocalización total de los ejes narrativos, de los ejes estéticos, de cualquier garantía de sentido y tradición en el texto. El referente inmediato es el Lynch de Inland Empire, pero Maddin hace quizá más daño porque sus historias son toda la Historia (esto es, el Edipo).

Habitación #02:
Keyhole es:
a) Como que hasta los huevos del MRI y vas recortando todo aquello que sobra en el discurso y los elementos "exquisitos" del viejo Hollywood, todo eso que tenemos derecho a odiar en silencio y en privado pero nunca en los foros del cine, lo destilas, lo destilas, lo destilas.
b) Lamer amorosamente una colección de fotografías pornográficas reveladas en mate enviadas por la mujer amada.
c) Abandonar la ciudad bajo la lluvia y llegar a la habitación del hotel y quitarse la máscara y no encender un cigarrillo y no mandar ningún mensaje y no escribir nada y no perder la paciencia y quedarse gélido mirando el papel de la pared recordando lo mucho que odiamos en lo profundo a nuestra familia y no poder dormir y no poder dormir y mirar todos esos objetos estúpidos e intolerablemente feos que decoran una habitación de hotel [un cuaderno, un bolígrafo, un secante, un minibar con la madera astillada, un pelo anónimo sobre una sábana, una silla en la que nadie se ha sentado nunca excepto una cuarentona que acudió a un congreso de oncología y pensó en cómo divorciarse de su marido y qué iban a decir los niños, el cartel de no molesten] y no poder dormir, queda dicho.
d) La cultura griega por la cultura griega en plan cómo me flipa La odisea pero en el fondo te la suda y saqueas un rastro estúpido de cualquier cultura (un hombre crucificado, el nombre de una diosa [en plan mucho Ulises pero Calipso se quedó llorando en su habitación con cara de gilipollas porque no entendió que al final de lo que se trata siempre es de otra cosa, no es sexo anal, es regresar al Hogar, y el Hogar está en otra parte que nada tiene que ver con lubricidades ni bolas chinas], la RKO de los 40...) cuando la cultura está muerta y es ese bonito felpudo en el que nuestros hijos, probablemente, depositarán amorosamente las heces de los perros pisadas por la calle

Guy Maddin

Habitación #03:
De lo que Keyhole es radicalmente infinita porque habla de lo único que realmente merece la pena hablar.
Fantasmas, claro.
Fantasmas que trepan por el interior de las venas y habitación cada centímetro de cada mansión y acaban convirtiéndose en la herencia misma del cinematógrafo. Calipso con cara de gilipollas que retorna a la cama en la que Ulises le enseñó a practicar el Fist Fucking y se introduce un cartel de no molesten en lo más profundo de su sexo en blanco y negro. Por supuesto que el cine está muerto -nació quizá muerto, como el arte de los muertos y la voz y la mirada y el tacto y la eyaculación de los muertos-, pero Maddin maneja esta vieja tabla ouija como Dios y nos somete,

somete mi cuerpo de espectador, la mandíbula desencajada, los ojos bien abiertos, el profundo ardor de estómago ascendiendo lentamente minuto a minuto a minuto de metraje ante por ejemplo:
a) su incapacidad para mantener un plano más de tres segundos
b) su intuición para rodar cada plano exáctamente cómo debe ser rodado
c) su necesidad de ser, en el sentido más puro y verdadero que imaginarse pueda una noche de sábado de 2012, un auténtico y portentoso creador de imágenes.

Punto de llegada:
Maddin ha desmontado a Homero y a William Wyler por la vía del romanticismo descabellado, de un laberinto en el que el Freud más desesperado necesita ser alimentado cada año con siete doncellas. Un Freud aterrorizado ante el rostro descompuesto de un padre descompuesto ante el rostro descompuesto del hijo en los que el cuerpo carnal y hermosísimo de la Rossellini remite al rostro descompuesto de su madre en los altares de la pútrida cinefilia, Rick Blaine nunca sodomizó a Ilse Laszlo pero Lynch ha llegado a ese rincón de la psique que sólo se explica como el rostro pútrido del deseo sádico.
Esto es, Maddin enhebra de nuevo su pesadilla y rueda una cinta de terror que demuestra los distintos grados de desesperación en las cosas, en los objetos, en la memoria, en el cuerpo. En cada cuerpo. Body genres.


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