Mostrando entradas con la etiqueta Shangrila. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Shangrila. Mostrar todas las entradas

26.12.13

"Un ramo de Cactus" de Pablo Llorca


Nuevo texto publicado en Shangrila/Textos en Red. En esta ocasión, a propósito de Un ramo de Cactus, la última peli de Pablo Llorca, autor al que, como ya saben mis cómplices, le tengo muchísimo cariño. Tiene brújula de Silvio Rodríguez y aroma de revolución pendiente. No digo más, salvo que se puede consultar por aquí.

25.11.11

Noticias desde el Arrecife de Donovan

    Hace cosa de un par de semanas me topé con Lady Shangrila en uno de esos bares poco recomendables en los que ambos solemos reincidir a altas horas de la madrugada. Algo achispados y a punto de llegar a las manos por nosequé discusión sobre El árbol de la vida, al final acabamos decidiendo que lo mejor era organizar la presentación del libro con los compañeros de Ocho y medio, y ya puestos, capear el resultado de las elecciones hablando con los cómplices Faustino Sánchez, Israel Paredes y José Francisco Montero. Lo único que me pidió -con su habitual buen sentido- es que llegara sobrio, razonablemente bien peinado, y que no invirtiera nuestro siempre escaso tiempo metiendo ficha a la concurrencia. A cambio, según afirmó, tendríamos un jugoso presente recién sacado del Arrecife de Donovan.

    El resultado de lo primero, que ya he colgado en mi facebook, es el siguiente. Creo que los asistentes quedamos muy contentos y Lady Shangrila no se nos enfadó demasiado ante los desplantes, las bromas, las dudas y las contradicciones. De hecho, si no me hubiera retenido a la fuerza dentro del local para hacer de escudero de Faustino, hubiera salido disparado detrás de una espectacular nínfula morena que andaba por entre la concurrencia. Ya lo he dicho muchas veces, lo único que siempre está por encima del cine es la mujer. Al final la cosa no se salió de madre:




    El codiciado presente recién traído desde el Arrecife es el número 14-15 de la revista, un monográfico dedicado a Nicholas Ray que quita el hipo.

     Les recomiendo encarecidamente que lo busquen, que lo tengan en sus manos, que se dejen arrebatar. Comprenderán rápidamente que es uno de los mejores monográficos impresos en los últimos años en nuestro país, extrañamente poderoso y contundente, obstinado y febril precisamente cuando las revistillas de cine suelen tender hacia la gaceta inocente, el amarillismo pueril, la tontería de celuloide. Esto es un libro que es a su vez un monolito que es a su vez un mausoleo, que a su vez, podría ser una estupenda botella de ginebra. Y no por mi modesta contribución, sino por las rúbricas de -agárrense a la silla- los siempre fundamentales: Víctor Erice - Jos Oliver - Miguel Marías - Àngel Quintana - Ricardo Adalia Martín - Pablo Llorca - Mariano Cruz García - Jonathan Rosenbaum - Bernard Eisenschitz - Jacq...ues Rancière - Nacho Cagiga - Francisco Javier Gómez Tarín - Roberto Amaba - Toni D'Angela - Mariel Manrique - Faustino Sánchez - Pablo Ferrando - Israel Paredes - Óscar Brox Santiago - José Francisco Montero - Jesús García Hermosa - Javier M. Tarín - Mario Vitale. Y por si fuera poco, con la colaboración de la Nicholas Ray Foundation, la Filmoteca de Cantabria y la mismísma Susan Ray.

    En fin, que dudo mucho que vayan a encontrar una mejor lectura para este mes de Noviembre. Luego no digan que no se lo he advertido. No podemos volver a casa... pero podemos volver al viejo Ray, después de todo.

21.9.11

Crónica de un libro

 
Conocí a Lady Shangri-La hace ya algunos años en uno de esos bares que siempre acaban visitando los cinéfilos que no quieren parecerse a Rosenbaum sino a Rick Blaine. Ya sabes: humo en el ambiente -por aquel entonces todavía se podía fumar en los paraísos-, risas a media voz, whisky barato, copas derramadas, confesiones en los reservados, madrugadas de papel de lija. Algunas noches, los marineros cometían el error de aporrear el piano destartalado aullando Waltzing Matilda, como en Donovan´s Reef, y entonces saltábamos furiosos y benditos unos contra otros. Lady Shangri-La me gustó porque parecía venir de otros naufragios, me hablaba de otras peleas y otras conquistas, siempre se rodeaba de gente valiente y siempre tenía cosas que decir. El cinéfilo vive en un estado de soldad permanente -eso le digo siempre a todo el que quiere escucharme-, y por eso vamos buscando cómplices con los que compartir nuestros inmensos universos. Hay quien afirma -y alguna lectura de este blog podría dar fé- que los cinéfilos nos parecemos a los erizos de Cernuda.
***
    Lady Shangri-La me presentó a Faustino Sánchez, que era -lo que yo nunca he podido entender hasta que no he leído sus textos- un ingeniero obsesionado con Edward Yang, capaz de tolerar mis derivas hacia Lacan, investigador de la imágen desde metodologías alienígenas que me sonaban a coreano. Sabía pronunciar correctamente Assayas y tenía la cabeza llena de ideas brillantísimas para un libro, un gran libro, un libro escrito a cuatro manos que quizá sí que tuviera algo de Rosenbaum, pero que no dejara fuera a Bauman, a González Requena, a Zizek o a Deleuze. Faustino quería hablar sobre la familia. Faustino quería hablar sobre Liv Ullmann. Su idea era dinamita pura.
    Desde entonces, nos reunimos en cafeterías o en las mesas de mármol de la Filmoteca con nuestros cuadernos de notas y nuestros portátiles. También nos cruzamos correos y más correos, nos marcamos calendarios, nos intercambiábamos capítulos llenos de notas en los márgenes. Nos pedimos ayuda y nos hicimos algunas preguntas juntos. Aquel ingeniero de máscara cinéfila -o aquel cinéfilo de máscara ingeniera, tanto da- y yo nunca llegamos a las manos, lo que quizá sea una lástima, porque al libro le hubiera faltado una buena tunda como la que se propinan John Wayne y Lee Marvin. Qué le vamos a hacer, somos gente civilizada, y tuvimos la gentileza de respetar nuestras diferencias.
***
    De nuestra primera reunión ha pasado ya más de un año. El libro ha llegado a las librerías, lo pueden encontrar, sin ir más lejos, junto a las mesas de mármol histórico de la propia Filmoteca. No les voy a engañar: no ofrece respuestas. No contentará a nadie. No está escrito al calor de ninguna etiqueta religiosa, sociológica, "conservadora" o "progresista". Habla de los textos, habla de los hombres y mujeres detrás de los textos. Pero no salvará su alma, ni se hará rico, ni encontrará el secreto o la fórmula mágica para vivir mejor con su familia. Dios nos libre.
    Faustino escribe/construye desde la luz y desde una posición mucho más optimista que la mía. Yo escribo/destruyo desde mi orgulloso conservadurismo y mi pasión por el Apocalipsis. No engañamos a nadie, y por lo tanto, no nos engañamos a nosotros mismos. Lady Shangri-La se encarga de amamantar, vestir, cuidar y velar por el futuro de ese niño esquizofrénico, contradictorio y bastardo que nos ha salido. No hace falta decir mucho más: si tienen la oportunidad de tener el libro en sus manos, verán cómo se pueden cuidar y mimar las ediciones. Lo que se ha editado no es un libro. En los tiempos que corren, lo que se ha editado es un milagro.