27.6.11

Canción triste de Camboya



Well, the earth died screaming
while I laid dreaming
Dreaming of you.
(Tom Waits)

No servirá de nada. Los cadáveres siguen cómodamente acunados en las fosas, soñando polvo y luciendo una media sonrisa entre pícara y agónica. Los cádaveres miran desde sus cuencas históricas un cielo vacío e intentan inventarse algo parecido a Dios o a la eternidad para superar el mal trago de estar muertos. Esto de morirse -lo decían hace poco La Zaranda- es algo para toda la vida. Los cadáveres han soñado polvo, un tribunal de polvo y osamentas, tibias y dientes de leche sumergidos en sangre, un tribunal de la Historia presidido por el ángel de Walter Benjamin y retransmitido en streaming hacia la nada existencial, hacia ese último suspiro en el que no existen ni las palabras, ni las cosas, ni la memoria misma.

Hoy, en un rincón del mundo, se está juzgando a cuatro líderes de los Jemeres Rojos. No significa nada para casi nadie y además, queda dicho, no servirá de nada. La gran fiesta del maoísmo siempre tiene las puertas abiertas, aunque con otros nombres y otros corazones. A los analfabetos más escandalosos de mi generación eso del maoísmo les suena extraño, alienígena, distante. Eso es una cosa de chinos, claro, y suelen olvidar que en Europa hemos escrito y pensado mucho bajo la sombra de Mao. Por ejemplo, este texto de Pierre Victor publicado en Le cause du peuple:

Para derribar la autoridad de la clase burguesa, la población humillada tendrá razón instaurando un breve periodo de terror y atentando contra un puñado de individuos despreciables y odiados. Es muy difícil emprenderla contra la autoridad de una clase sin que algunas cabezas de miembros se paseen en la punta de una pica.

Era Francia hace apenas tres décadas. Era el maoísmo. Cada vez que alguien afirma que el pueblo está humillado (¿indignado?) signfica que van a empezar a rodar las cabezas. Cada vez que alguien afirma que su palabra o su voluntad representa al pueblo será mejor que te pongas tus mejores galas, cariño, porque te acaban de invitar a la gran fiesta del Totalitarismo. Ya sabes, ese pequeño gran país en el que los ojos descubren de qué color son las entrañas, prosperan las tenias y los alegres parásitos en nombre del miedo y los esqueletos se acomodan al calor de los libros quemados.

No servirá de nada, y además, no le importa a nadie. Los cuatro verdugos se han puesto hasta el ojal maoísta de langosta fresca y ahora apestan a su propia mierda y a su propio alzheimer en una gélida sala sin número del Tribunal de Camboya. No hay catársis en el linchamiento popular de cuatro pellejos seniles, entre otras cosas, porque no hay catársis posibles para dos millones de personas que no fueron lo suficientemente libertarias, comprometidas, progresistas. No se comprometieron como Mao mandaba con el resurgimiento del Año Cero, no fueron buenos camaradas, no amaron lo suficiente a su patria.

Mientras tanto, China sigue alimentando sus psiquiátricos con gente afectada de "ilusiones reformistas", "exceso religioso" o "interés desmedido en modas extranjeras", bajo la mirada entre cómplice y estúpida de las potencias occidentales. Siempre hay deudas pendientes que pagar, corazón, y aquí abajo el baile no termina nunca. Los torturados hasta la muerte duermen en el carrillón del Eterno Retorno mientras los manicomios, los prostíbulos, las salas de reeducación, las clases con metodologías [de pánico] activas, los fumaderos de opio y la sala de espera del Infierno sintonizan, a todo trapo, la Canción triste de Camboya.

2 comentarios:

Luke/ Francisco dijo...

Y sinceramente, me parece indignante el trato de Occidente con China. Somos muy progresistas, muy democráticos, muy guays, acogiendo exiliados y represaliados, dando "ultimatums" que a los chinos debe de hacerles risa y recordando lo de Tiana men.
Y luego, mandamos delegaciones comerciales a China para abrir nuevos mercados, los recibimos aquí para que ellos abran nuevos mercados. La gran cuna del capitalismo le vendió el 10% de su deuda a los chinos.
Solamente el capitalismo puede aliarse con su más acérrimo enemigo para ganar un poquito más de dinero.

Aarón Rodríguez Serrano dijo...

Comparto completamente tu punto de vista. La hipocresía Occidental con China es de manual, y así pagamos las fantas que pagamos. Como decía Klaus, el pez de "Padre Madre in USA": "El dragón rojo está despertando"...
Mientras no nos hagan leer el libro rojo... ah, no, que ya no lo leen ni ellos...