21.6.11

A Serbian´s Bob Esponja Film




Quizá ustedes no sepan quién vive en una piña debajo del mar, o que hace poco la BBFC volvió por sus fueros censurando la segunda parte de esa gamberrada para gourmets escrementicios titulada The Human Centipede. Quizá no sepan que la versión de Los cuatrocientos golpes distribuída en España mantiene la censura franquista hasta en los subtítulos. Quizá no lo sepan, pero lo que seguro que no se les escapa es que vivimos en un país rodeado por gilipollas, psicóticos aburridos y sacerdotes laicos de la subnormalidad. Y el lenguaje es su terreno favorito.

(Ahora mismo, quizá usted ha sentido un breve escalofrío al leer la palabra "subnormalidad" y ha pensado, aunque fuera de pasada, que hubiera podido escoger un término menos ofensivo con los discapacitados mentales. Bienvenido al desierto del totalitarismo, hermano/a).


La liebre ha saltado esta mañana cuando un colectivo compuesto por catorce padres (¡pobres hijos!) ha elevado una llorosa e indignada queja contra la serie Bob Esponja por considerarla "demasiado violenta". Los cuervos siempre otean mejor el horizonte si se posan en un buen crucifijo, ya se sabe. Los iluminados descienden de las atalayas, y como no pueden ir a quejarse con los Indignados, pues nada mejor que cuidar de los hijos de los otros, todos los hijos de España dándole ostias a sus compañeros, poseídos por el espíritu de una esponja mutante, pérfida, proterva, esquizofrénica, lujuriosa, esponja copuladora que busca ropa interior y se masturba -seguro- pensando en las provocativas curvas de Dora Exploradora. Los padres, iluminados por la fuerza de su verdad, en vez de dedicarse a educar a sus hijos -¡qué pereza!- están llamados a la labor mesiánica de educar a todos los hijos de todos los demás.

Estos cabrones son los que juraron que toda mi generación se convertiría en una inmensa bestia asesina por ver Bola de Dragón y las Tortugas Ninja, los que intentaron a toda costa que no compráramos videojuegos, los que asustaban a nuestras madres en las reuniones del APA/AMPA. Estos cabrones son los cirujanos del Nuevo Lenguaje Políticamente Correcto en Paridad e Igualdad De Oportunidades donde todo se escribe en mayúscula, femenino y masculino, aunque nada signifique gran cosa. Estos cabrones son los que, a principios de la transición -¡cómo odian las democracias!- se pusieron con Blas Piñar a repartir puñetazos en la puerta de los Alphaville -actuales Gólem- cuando estrenaron Yo te saludo, María. Estos cabrones escuchan a Julio Iglesias o a Victor Jara, son de Izquierdas y de Derechas, quieren meterse en tu cama y obligarte a fornifollar con Igualdad de Género o haciendo el misionero para tener muchos hijos, quieren meterse en tu carro de la compra, quieren que no leas a Foucault sino a Rhonda Byrne, quieren que te conviertas en célibe o en una máquina plurisexual capaz de gozar por todas las pieles y todos los agujeros... pero políticamente. Lo que no quieren, bajo ningún concepto, es que hagas lo que realmente crees que debes hacer. Ellos ya leerán los libros por tí, verán las películas y las series por tí (y por tus hijos), y al final del día tendrás una dieta baja en grasas, sangres, lluvias doradas... y una estupenda pastillita de Prozak para calmar el alma.

Bob Esponja, dicen, vive en una piña debajo del mar. Los médicos que no quieren cuidarle le diagnosticarán hiperactividad y le enchufarán lo que mande el DSM. Cuando crezca, será un adolescente problemático (¿cuál no lo es?), escuchará cds de Marilyn Manson, se enamorará un poquito de Riley Mason o de Gianna Michaels, los triunfadores de la clase submarina le harán bullying pero saldrá adelante. Será feliz y será inmortal. Un día, si todo va bien, quizá lea el Zaratustra y será capaz de emitir una carcajada terrorífica y demente, una carcajada de sorpresa y de celebración de la vida. Mientras tanto, en las cloacas, esa materia adiposa que Sabe-Lo-Que-Es-Bueno-Para-Tí se cabreará porque no apoyas a la peña del 15M, o porque ves películas sucias, o porque piensas que Truffaut no era un facha de mierda. Te odiarán porque estás permanentemente enamorado de la libertad.

Y, ya lo sabes, los esclavos odian a la gente absolutamente libre.

3 comentarios:

Ethos dijo...

Amén.
(por cierto, cada vez me gusta menos el 15M. Quizá escriba algo sobre el tema, si tengo ánimo...)

Un saludo.

Marc dijo...

Charly, lo que cada vez te puede gustar menos son la gente que se erige en portavoces del movimiento 15M, pero el movimiento en sí es necesario

Aarón Rodríguez Serrano dijo...

Este es un debate interesante, Marc. Cuando dices que "el movimiento era necesario", es una opinión que comparto a medias, porque habría que pensar: ¿necesario para qué? Desde luego, para denunciar una serie de castas políticas corruptas y una serie de comportamientos repugnantes y obscenos, máxime cuando la gente se está quedando sin pasta. El problema es que en el 15M han entrado kales borrokas, falangistas, peña de las extremas derecha e izquierda, republicanos, franquistas... y mucha, mucha gente de bien simplemente cabreada. Al no tener ninguna legitimación en los argumentos -la única legitimación es "nosotros, el pueblo", que tampoco es tal porque al final votó muchísima gente a los partidos mayoritarios-, no tiene una Idea detrás. Y sin Idea, pueden pasar dos cosas:
1) Que te acaben robando el dinero y la representación en nombre de un totalitarismo más o menos de andar por casa
2) Que te vendan humo, y lo compres en nombre de una Indignación, real o impostada.

Vamos... digo yo...
Y Ethos, estoy esperando esa entrada en tu blog desde hace casi una semana. ¿Cuándo te vas a animar, hombre?