26.10.12

Unas palabras en apoyo al IVAC

Manifiesto
 
  La Historia/histeria es la de siempre. Podría dar docenas de ejemplos, pero me conformaré con un par de apuntes a vuelapluma.

    Cuando frisaba los veinte tacos ya quería mudarme a Valencia porque Valencia era, en mi imaginario de recién licenciado en Comunicación Audiovisual, una de las ciudades en las que mejor reflexión cinematográfica se hacía. Una mañana aproveché el viaje de ecuador de carrera y mientras los licenciados de ADE se emborrachaban en Punta Cana yo me pillé un Alaris y me colé en el despacho de Juan Miguel Company  únicamente para hablar de Bergman. Me había leído su libro de Cátedra unas cuatro veces y había memorizado casi de carrerilla las conexiones entre Persona y Lacan. Yo creo que el pobre tuvo que quedarse extrañamente confuso ante ese barbiponiente que decía que su máxima obsesión era encontrar una copia de En presencia del payaso.

    Valencia era la ciudad del cine -no la "ciudad de la luz" ni la "ciudad de la Fórmula 1"- porque allí andaban, entre otros, Benet, Talens, Sánchez-Biosca, Aguilar, Francisco López, toda la gente de Banda Aparte. Con los años y las lecturas, Valencia se convirtió también en una enorme biblioteca de la que habían emergido los Discursos de la ausencia de Gómez Tarín, la Profecía de la Imágen Mundo de José Antonio Palao, El don de la imagen de Rubio Alcover, el Rompiendo las olas de Berta M. Prada, o ese brutal y siempre poco reivindicado La mirada cautiva del tándem Marzal/Company. Podría seguir hasta el infinito, haciendo inventario de todos los amigos, los cómplices y los maestros. Lo malo de hacer estas listas es que uno siempre se deja gente en el tintero, así que vaya mi disculpa por adelantado.

    Lo que quería decir es que, de una manera u otra, mi generación -entre la que se incluyen ya autores valencianos tan intachables, prometedores y constantes como Óscar Brox, Marla Jacarilla o Joaquín Vallet, por citar apenas tres- tiene una deuda (o un compromíso, según se prefiera) no sólo con los autores ya citados, sino con el IVAC y con sus trabajadores. Curramos mano a mano con ellos, son nuestros referentes y nuestros colegas. Forman parte de la verdadera cultura valenciana que no se ha rendido, no ha generado deuda ni se ha basado en el amiguismo barato. Han gestionado con coherencia y ahora tienen que pelear -de manera incomprensible- para defender unos puestos de trabajo y una actividad que la Comunidad Valenciana necesita.

   No se puede prescindir del IVAC. Es una salvajada histórica, un desatino, un ataque frontal contra un núcleo de profesionales que, literalmente, han formado y forjado a los que hoy nos dedicamos a pensar sobre cine. [Pensar sobre cine es siempre pensar sobre política, me dijo Gómez Tarín en mi tribunal de Tesis, y todavía no lo he olvidado, quizá por eso no nos perdonan y ahí se entiende todo]. Si el IVAC desaparece, si no se respetan todos y cada uno de los puestos de trabajo generados, si no se apoya la reflexión, la conservación, el Patrimonio, ¿cómo podremos defender la impagable herencia que una generación de trabajadores -autores, bibliotecarios, editores, proyeccionistas...- nos han legado a los primeros náufragos de la postmo? No es una cuestión de presupuesto ni de pose política. Es una cuestión de memoria histórica, en el sentido más completo y bueno que se le pueda dar a la palabra.
 
  Y como yo apenas puedo aportar nada más de valor, me limito a reproducir el Manifiesto que los trabajadores del IVAC están proponiendo y que, desde este humilde blog, suscribo punto por punto.

EN DEFENSA DEL PATRIMONIO AUDIOVISUAL Y EL ACCESO A LA CULTURA

En el día mundial del patrimonio, los trabajadores y trabajadoras del Institut Valencià de l’Audiovisual i la Cinematografia Ricardo Muñoz Suay (IVAC) consideramos necesario hacer constar lo siguiente. El IVAC, tal como lo conocemos, desaparece para integrarse en una nueva entidad de derecho público llamada CulturArts Generalitat, que fue aprobada por decreto ley el pasado viernes 19 de octubre y que engloba a la mayoría de los organismos culturales ahora existentes. Ello va a suponer un drástico recorte en los presupuestos y en el personal, cifrado en un 40%, que va a afectar inevitablemente a las actividades y a la calidad del servicio. Además, la extinción de la personalidad jurídica del IVAC va acompañada de la más que probable dispersión de sus servicios en el nuevo organismo, e incluso, la posibilidad del cierre de alguna de sus sedes. Entendemos que esto supone una gran pérdida cultural y patrimonial, totalmente innecesaria.
Desde su creación en 1985 la Filmoteca, ahora IVAC, se ha convertido en un organismo de referencia nacional e internacional que cuenta entre sus socios y colaboradores con profesionales, historiadores, festivales y entidades de todo el mundo. El IVAC concentra todas las materias relativas al audiovisual y el cine en la Comunitat Valenciana cumpliendo tareas de adquisición, conservación, restauración, catalogación, documentación, publicaciones, programación, fomento, difusión y administración. Todo ello se lleva a cabo con un equipo reducido y altamente especializado, adaptándose a las circunstancias de cada momento y sin generar deuda.


EL IVAC es miembro de la Federación Internacional de Archivos Fílmicos (FIAF) desde 1995 y de la Asociación Europea de Cinematecas (ACE) y ha participado y participa en numerosos proyectos internacionales junto con otras filmotecas y museos. Su archivo alberga una colección de más de 29.000 películas e incluye joyas de gran valor. Los trabajos de restauración, más de un centenar, han permitido recuperar películas perdidas de gran importancia para la historia del cine valenciano, español y mundial. En estos 27 años, la Filmoteca ha editado más de 150 publicaciones. Su centro de documentación, que incluye videoteca, biblioteca y hemeroteca, ha atendido en lo que va de año a más de 8000 personas. Asimismo, desarrolla programas de fomento a la creación, la formación, la producción y la difusión del audiovisual que han contribuido a la existencia de obras audiovisuales valencianas que, a su vez, pasan a formar parte de nuestro patrimonio cultural.


Por sus salas de Valencia, Castellón y Alicante pasaron el año pasado más de 100.000 personas, y más de 40.000 en lo que va de año en esta sala Luis G. Berlanga, que también puede ver recortadas sus sesiones. Desde su apertura, ha proyectado miles de películas de todas las nacionalidades, épocas, formatos y estilos, ofreciendo al público valenciano el acceso a toda la historia del cine, y ha traído a nuestra ciudad a centenares de cineastas nacionales y extranjeros. También tiene a su cargo la celebración anual del Festival Internacional del Cine Cinema Jove. Se gestionan más de 1200 depósitos, muchos llegados a través de legados y donaciones, que incluyen películas, documentos y material gráfico de gran valor, procedentes de los archivos personales de cineastas, escritores, estudiosos del cine y particulares que han confiado en el prestigio de la Filmoteca y el trabajo de sus profesionales. Ante la desaparición del IVAC, esta confianza se está malogrando y puede desaparecer, tanto por la pérdida de su personalidad jurídica y su identidad, como por la dispersión y los despidos de parte de su personal especializado.


Cinco años antes de la creación de la Filmoteca, en 1980, la UNESCO redactó la "Recomendación para la salvaguarda y la conservación de las imágenes en movimiento". En dicho documento, la UNESCO establece que las imágenes en movimiento son parte integrante del patrimonio cultural de una nación y forman parte del Patrimonio de la Humanidad en su conjunto. Reconoce la debilidad material de las imágenes en movimiento y la necesidad de conservarlas en condiciones técnicas adecuadas y considera la pérdida de estas imágenes como un empobrecimiento del patrimonio cultural. Por ello recomienda que los poderes públicos garanticen su salvaguarda al igual que se conservan otras formas de bienes culturales, para lo que se deben crear archivos no lucrativos que impidan la pérdida de la producción nacional y en los que esté asegurado el acceso de la ciudadanía. Ese es el compromiso del IVAC y su razón de ser: salvaguardar el patrimonio audiovisual valenciano y garantizar la difusión y el acceso de la ciudadanía a la cultura audiovisual.
La gestión integral de la salvaguarda del patrimonio y de la cultura audiovisual a cargo de personal formado, altamente especializado y garante de la calidad del servicio, ha homologado al IVAC con las filmotecas e instituciones dedicadas al patrimonio cultural de todo el mundo. Son tareas que, en mejores o peores circunstancias, ha venido cumpliendo desde su inicio, pero que ahora, con los recortes, la pérdida de identidad y el peligro de disgregación y desaparición de sus servicios y de sus trabajadores, pueden verse gravemente amenazadas.


Este es un servicio público. Trabajamos por y para vosotros y compartimos vuestro interés por el cine. Por ello, os hacemos partícipes de esta situación, porque consideramos que nos afecta a todos: trabajadores, profesionales, usuarios y espectadores. Seamos conscientes de que los daños al patrimonio y la cultura serán irreparables.

3 comentarios:

Lluís Bosch dijo...

Esta es la política real y la profunda, no los aspavientos patriotas ni el resto del folclore nacionalista. Un plan bien preparado para destruir y reducir, disminuir y anular.
En Cataluña, al Conseller de Cultura de CiU (antes militante socialista) ya le piden que por favor no vaya a inaugurar nada. Ha reducido a 0 (cero) las ayudas a las pequeñas editorales y sin embargo le ha dado 120.000 euros a la organización del Sónar. Que los chicos bailen como malditos.

Raúl Lorite dijo...

Hace diez años que acudo al IVAC como único oasis de la Comunidad Valenciana donde se puede disfrutar y descubrir cine de todas las épocas y todos los estilos. Sus ciclos, sus seminarios, sus conferencias, su archivo fílmico y su infatigable ayuda a los nuevos cineastas valencianos, hace del IVAC no sólo una sala de cine, sino una "casa del cine" como lo es la Cinemathèque de París. No puedo entender, ni nadie libre de toda sospecha lo podría entender, la razón por la cual estructurar un organismo que ya funciona a las mil maravillas, y cuyo servicio a la Comunidad es incalculable. Quieren juntarla con otros organismos para tener más control sobre ella. No les interesa que exista una filmoteca independiente.

Nos quieren arrebatar todo lo nuestro, lo que ya existía antes que vinieran ellos, y dejarnos en la más absoluta miseria, económica y moral. Si no somos capaces de luchar contra ello, nada nos quedará después. Ni siquiera la vergüenza de haber hecho todo lo posible. Nunca unos pocos han hecho daño a tantas personas.

Mi solidaridad y mi apoyo a los trabajadores y a la institución, hacia los cuales sólo tengo palabras de elogio. La Filmoteca es uno de los pocos motivos que nos quedan para sentirnos orgullosos de nuestra tierra. No podemos perderla.
Un abrazo muy fuerte, estamos con vosotros.

Áurea Ortiz Villeta dijo...

Gracias por tus palabras y por compartir el texto que hemos hecho los trabajadores del IVAC y difundirlo. Es muy importante para nosotros. Lo he subido al facebook. Soy Áurea Ortiz Villeta