19.6.11

Crítica: "Hanna"


Lo reconozco: no me gusta el cine de Joe Wright. Me parece un formalista, un pedorro, un chiquilicuatre de la estética, un maestro en el timo de la estampita. Intenta hacer trucos de magia bajos en calorías y que manchen poco, como el famoso plano secuencia de Expiación. Wright quiere ser un auteur, pero no se da cuenta de que sus historias son profundamente mediocres, esquizofrénicas, completamente incomprensibles. Y como no sabe, pongamos por caso, rodar una conversación y dejar que fluya el diálogo, hace lo que hacen todos los malos formalistas: intenta deslumbrar, fuerza el discurso, se pone el traje de equilibrista y se lanza al vacío.

Pensemos en Hanna. En la forma fílmica de Hanna. Como Wright no sabe contar la historia, simplemente la divide en dos: escenas de mucha tensión (persecuciones, tiroteos, ostias-como-panes) rodadas mediante montaje sincopado a ritmo de techno. A mitad de la peli, como se siente poco auteur, introduce lo mismo pero en plano-secuencia. Luego están las escenas "de bajón" o "de tranquis", para utilizar una terminología poligonera. Entonces se pone poético y reduce el ritmo hasta el sopor, se recrea en los pequeños gestos de una menopáusica Cate Blanchett, o en los -nada excitantes- juegos lésbicos entre dos lolitas teen amigas-para-siempre-amicyulalgüeisbimaifrend.

Verán, la movida de Hanna es muy sencilla. La peli que Wright quería rodar, qué mala suerte, resulta que ya la rodó hace dos años otro tipo. Se llama Los límites del control, el director es Jim Jarmusch, y por cierto, es una inmensa obra maestra. Wright, que no suele enterarse de por dónde van los tiros -rodar en pleno 2005 la enésima versión de Orgullo y prejuicio es bastante sintomático-, no sabe que los Chemical Brothers no hacen la misma música que Sun O))), y que rodar un buen número de flamenco es una de las cosas más complejas del mundo. Valga el Vengo de Tony Gatlif como ejemplo. Pero no, a Wright le importa todo un bledo y rueda saturándolo todo de referencias, de coñas, de mugre postmoderna. Rueda igual a un skin sharpero que a un sabio musulman que a un poligonero de Andalucía que a un agente del FBI. Y así no se puede. En vez de forma fílmica, Wright ha realizado un mix lleno de efectos especiales, petarditos, potaje cinéfilo para vomitar a la salida. Dicho claramente, no se puede mezclar Matrix con Jarmusch con Fassbinder con Yo, Cristina F. con Fritz Lang con James Bond y pretender que la cosa tenga el menor sentido.

Pero, por lo demás, Hanna es interesante desde el momento en el que demuestra con total precisión un dogma estético que ni Gombrich. ¿Se lo imaginan? La potencia sin control no sirve de nada.

2 comentarios:

campanilla dijo...

Hmmm...Interesante reflexión de la peli.
¿Recomiendas algún libro/docu de análisis de textos audiovisuales? He decidido que voy a meterme en la boca del lobo. De lleno.
"A pervert´s guide to cinema" me pareció bastante interesante.

Aarón Rodríguez Serrano dijo...

"A pervert´s guide" es una joyita (además, como la realiza mi mentor y maestro Zizek, yo sólo puedo decir cosas buenas: estoy programado como un zombi postlacaniano).
Libros hay muchos, y algunos de ellos muy buenos. Déjame darle unas vueltas y te lo mando vía mail.