
El "amiguete"
Sobre la bochornosa aparición de Santiago Segura en "Buenafuente"
El día 22 de septiembre de nuestro año de gracia de 2005, el "amiguete" Santiago Segura acudió al programa "Buenafuente" para promocionar su nueva película, de cuyo nombre no quiero acordarme, baste con decir que es la tercera entrega de una de las sagas más tristes y deplorables de los últimos años. Quiero comprender que su presencia en uno de los mejores espacios televisivos de los últimos tiempos respondía más al "amiguismo" (nunca mejor dicho) con el siempre genial Andrés Buenafuente que con los intereses reales del propio espacio.
Y Segura hizo lo que hace siempre que acude a la televisión... mendigar. Mendigar la atención de la audiencia, a sabiendas de que no tiene nada nuevo/bueno que ofrecer, a sabiendas de que su nueva película no tendría más sentido que ese delicioso ronroneo de la taquilla de los cines. Su película hará caja, ninguna novedad al respecto. Y sin embargo, ¡qué pocos son los que se han atrevido a denunciar (y esa es la palabra) el terrible daño que le hace Santiago Segura al cine de nuestro país! ¡qué pocos los que se atreven, alto y claro, a analizar las terroríficas lecturas de sus cintas! El "amiguete" deja, constantemente, su glorisa rúbrica fílmica en los productos más casposos, insufribles y subvencionados del cine español, engordado por su propia miseria. Y es que Segura es, ante todo, un hombre miserable. Puedo comprender que autores si cultura cinematográfica, o sin interés por la misma, lancen bodrios a la pantalla un día sí y otro también. Sin embargo, es miserable aquel que podría hacer buen cine y decide invertir metros de película en recorrer los tópicos amargantes de nuestra geografía. Y sí, estoy seguro que Segura sabe de cine, de cine del bueno, estoy seguro de que se conoce la filmografía de Von Trier, la de Murnau, la de Fritz Lang... y sin embargo... Miseria. Sólo eso y nada más.
Sin embargo, y volviendo al tema original del post, la noche en la que Segura se dejó caer (con la mano abierta en actitud suplicante y la habitual penita que le debe funcionar para llenar taquillas) por "Buenafuente" tuvo lugar uno de los hechos históricos más memorables de nuestra televisión. Fue entrevistado nada más y nada menos que por el Neng de Castefa, el paradigma perfecto del nivel cultural de nuestra sociedad. Segura parecía aterrorizado/acobardado ante el Neng, sin saber muy bien cómo responder al avance pletórico de un (como siempre) impecable Eduardo Soto, que supo aprovechar la oportunidad de lucir a su personaje, divertir a la audiencia, y demostrar a la audiencia por dónde iban los derroteros del humor del futuro.
El mismo Neng (sin Soto detrás, el personaje en sí mismo) parecía mucho más certero, intrépido, constante e incluso inteligente que el "amiguete" (¿de quién?), mientras que Segura balbuceaba, miraba hacia otro lado y se hundía en su propia incapacidad de improvisar con cierta altura. En uno de los mejores momentos, Segura le confesó a Buenafuente: "Es que si me hubiérais puesto otro persone... pero el Neng..."
Y ahí está la clave.
La clave de todo el meollo.
Durante un momento, Santiago Segura tuvo que enfrentarse al espectador potencial de sus películas, a la clase de tipos que van a ver sus películas en los multicines con su churri y con el coche tuneado. Y claro, amigo Segura, es jodido ver que los receptores de tu "corpus fílmico" (intento contenter una carcajada o una lágrima) son entes básicamente descerebrados, intelectualmente impotentes. tan vacíos como los guiones que ruedas. Qué jodido ver, durante un instante, ese reflejo de la gente que te adora... y que te olvidará, amigo Santiago Segura, hasta que saques la cuarta parte de tu saga... o la quinta...
Ayer Segura se hundió bajo un torrente de mierda frente a España entera. Sólo me queda pensar si realmente los espectadores se quedaron con esa deliciosa sensación de triunfo: Buenafuente - 1 ; Segura - 0






